Los perros de asistencia social son animales cuidadosamente elegidos y criados con el objetivo de acompañar, apoyar y contribuir al bienestar de personas con necesidades específicas. Destacan por su gran equilibrio emocional, su escasa respuesta reactiva y una notable facilidad para el aprendizaje, muy superior a la habitual, lo que requiere una base genética procedente de líneas de cría altamente controladas. No se trata simplemente de un perro dócil o calmado, sino de un ejemplar capaz de adaptarse a contextos cambiantes e imprevisibles, conservando un autocontrol emocional adecuado, motivación para el trabajo, capacidad de concentración y un temperamento estable, sin riesgos conductuales. Es un perro preparado específicamente para brindar apoyo emocional a quienes lo requieren y para desempeñarse en situaciones que resultarían estresantes o intolerables para la mayoría de los perros.
SELECCIÓN GENÉTICA
El pilar fundamental de un perro destinado a la ayuda social es su genética temperamental, especialmente la baja reactividad. Esta característica, altamente heredable, se relaciona con la rapidez e intensidad con la que el perro responde ante estímulos imprevistos, como ruidos repentinos, movimientos bruscos, caídas de personas o contextos emocionalmente intensos. Al tratarse de un rasgo con una fuerte base genética, los perros reactivos tienden a transmitir esa misma reactividad a su descendencia. Si bien una correcta socialización puede mejorar la gestión de esas respuestas, no modifica el temperamento de origen, sino que evita que evolucione de forma negativa. Educar cachorros procedentes de líneas nerviosas o impulsivas suele dar resultados inestables, ya que con la madurez aparecen limitaciones difíciles de compensar.
Uno de los errores más frecuentes entre criadores sin experiencia en el ámbito de la ayuda social es asumir que cualquier labrador es apto para esta función. En especial, aquellos que trabajan con líneas de exposición o de trabajo de campo suelen priorizar la apariencia física o la morfología por encima del carácter. Como consecuencia, sus perros pueden presentar nerviosismo, impulsividad, elevada sensibilidad a ruidos, baja tolerancia a la estimulación o saturación emocional. Aunque estos ejemplares puedan mostrar un buen nivel de obediencia, carecen de las cualidades necesarias para desempeñarse en ayuda social. La obediencia puede entrenarse; la reactividad, no.
Un programa de ayuda social requiere estabilidad y previsibilidad, algo que solo se logra trabajando con líneas genéticas cuyo comportamiento es conocido y consistente. Los ancestros deben haber demostrado baja reactividad en distintos contextos, ausencia de antecedentes de miedo o agresividad, buena adaptación social, capacidad sostenida de atención, inteligencia funcional y un alto grado de equilibrio emocional.
TEST DE CAMPBELL
Contamos con el trabajo de un educador canino que realiza un test de aptitudes Campbell a todos los cachorros.
El Test de Campbell en educación canina es una herramienta de evaluación temprana que se utiliza para analizar el temperamento y la predisposición conductual de cachorros, generalmente entre las 6 y 8 semanas de edad. Su objetivo es orientar sobre el tipo de carácter del perro y su posible adecuación a distintos entornos o funciones, como compañía, trabajo o programas de ayuda.
En educación canina, el Test de Campbell se emplea para:
Evaluar el nivel de dominancia o sumisión
Medir la confianza frente a estímulos humanos
Observar la capacidad de adaptación y respuesta social
Ayudar a seleccionar cachorros según el perfil del futuro tutor o función prevista
El test clásico consta de cinco ejercicios, realizados en un entorno neutro y sin la presencia de la madre u otros estímulos:
Atracción social
Evalúa la disposición del cachorro a acercarse a una persona desconocida.
Seguimiento
Mide la tendencia a seguir al evaluador al alejarse.
Contención
Observa la reacción del cachorro al ser sujetado suavemente boca arriba.
Dominancia social
Analiza la respuesta al contacto físico y caricias en posición sentada.
Dominancia elevada
Valora la reacción ante una ligera presión desde arriba (simulando control).
De este modo garantizamos a los futuros tutores el correcto temperamento de los cachorros y adjuntamos una hoja de evaluación detallada de cada ejemplar.
NUESTRO TRABAJO DIARIO
A partir de la tercera semana de vida los cachorros comienzan a abrir los ojos y los oidos, desde ese momento comenzamos a realizar ejercicios propioceptivos, adaptándonos en todo momento al momento vital del cachorro y a su desarrollo musculoesquelético.
La propiocepción se refiere a la capacidad de los perros para percibir y responder a estímulos internos y externos del cuerpo. A través de una red de receptores sensoriales en sus patas y articulaciones, los perros pueden sentir cómo están posicionadas sus extremidades en relación con el resto de su cuerpo, permitiéndoles moverse con precisión y estabilidad. Además, la propiocepción es esencial para el funcionamiento del sistema neuromuscular canino y la capacidad del perro para realizar actividades diarias y deportes. Los perros cuyas necesidades de propiocepción no se satisfacen adecuadamente pueden desarrollar problemas de comportamiento y dificultades para realizar actividades cotidianas.
EJERCICIOS QUE APLICAMOS
Otra área muy importante a trabajar es la cognitiva, a partir del mes y medio (etapa de transición) comenzamos a potenciar estas habilidades, realizamos ejercicios de autocontrol, estimulación mental y adaptación a comandos básicos.
La cognición canina refiere a la capacidad de obtener información del entorno y, a partir de su procesamiento por parte del cerebro, interpretarla y darle un significado. En este sentido, los procesos cognitivos dependen tanto de las capacidades sensoriales como del sistema nervioso central.
EJERCICIOS QUE APLICAMOS
ALFOMBRA OLFATIVA
BOTELLAS PLASTICO
LECCAMAT
BANDEJA ENTRENAMIENTO
EJERCICIOS QUE APLICAMOS
El desarrollo social de un perro comienza a partir de las 3-4 semanas de vida, en este momento los perros adquieren conductas fundamentales para el buen desarrollo en la etapa adulta. Es de vital importancia que los cachorrros generen una impronta adecuada con sus hermanos de camada y con su madre para generar vinculos socioafectivos muy importantes.
La socialización es el proceso durante el cual el cachorro establece relación con animales de su propia especie y de otras especies entre las que estamos incluidos los humanos. La socialización debe conllevar contacto e interactuación con otros individuos y deben ser experiencias positivas y mantenidas en el tiempo.
CONTACTO AFECTIVO-HUMANO
ESTIMULACIÓN AUDITIVA
(ASPIRADOR, PUERTAS, MÚSICA, UTENSILIOS COCINA, VOCES, TELEVISIÓN ETC)
ADAPTACIÓN A COMANDOS BÁSICOS
ADAPTACIÓN A CORREA, ARNÉS, COLLAR, PETO COMO HERRAMIENTAS DE PASEO